Maestria y experiencia

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La Encina gira alrededor del buen hacer de Alberto en el horno de adobe mimando el lechazo churro, y de Cirina preparando con esmero platos únicos que combinan "buena mano" y máxima calidad.

Los cuartos de lechazo se asan en un horno de adobe, utilizando madera de encina, con tiempo, sin prisas. Un poco de agua y un poco de sal constituyen todo el aditamento. La materia prima se cría en los valles del cerrato Palentino, los lechazos son conocidos por su excepcional calidad en toda España.

Los guisos son cuidados por Cirina según recetas tradicionales, en la cocina se cuidan todos los ingredientes y se aporta el cariño necesario para satisfacer a los paladares más exigentes.

Desde el Cantábrico llega fresca la merluza, el rape, el mero, y un sin fin de tesoros del mar. Al horno, a la sal, a la plancha, se preparan para dar gusto al comensal.

El broche final lo ponen los postres, que aprovechando el saber de nuestros mayores, completan una experiencia culinaria sin par.

Todo ello regado con los mejores caldos de distintas denominaciones de origen, que complementan y realzan los sabores de cada plato.