Un lugar de culto a la buena gastronomía.

Tu casa

El restaurante la Encina fue abierto hace veintitrés años con el objetivo de ofrecer una de las cocinas tradicionales más cuidadas de la ciudad.

El horno de leña y adobe ocupa un rincón del restaurante en el que se cocina el plato principal de la casa que se ha convertido en su especialidad, el lechazo churro del cerrato.

La calidad del producto viene garantizada por la amplia experiencia de la familia Sánchez como tratante de ganado desde hace varias generaciones.

Alberto Sánchez se encarga de mantener a punto el horno, mientras su madre, Cirina González, se ocupa de los fogones. Con la sabiduría de la cocina realizada a diario desde hace más de dos décadas, se rescatan sabores auténticos, respetando siempre la esencia de la materia prima.

El capítulo de pescados se encuentra cuidado desde su origen. La Encina recibe los pescados directamente del puerto de Santander y los presenta al horno, a la sal...

El restaurante pone especial cuidado en aprovechar los productos de la tierra y la región. Las verduras de la huerta palentina constituyen la base de su famosa menestra. Utiliza las patatas de la Ojeda y las cebollas de Palenzuela para elaborar su reconocidísima tortilla de patata.

Este sencillo pero suculento plato ha sido galardonado en tres ocasiones como el mejor de España. La tortilla de Ciri es un manjar que no debe perderse.

Durante los meses de invierno el restaurante ofrece en la carta los tradicionales platos de cuchara: Rabo de toro con patatas, cocido, garbanzos guisados o patatas a la importancia, son algunas de las especialidades caseras que ofrece a lo largo de la semana.

El capítulo de postres combina platos caseros tradicionales como el arroz con leche o las natillas, con otras propuestas como el melocotón asado. Mención especial merecen los helados y sorbetes elaborados de forma artesanal.

El restaurante, con una capacidad para 100 comensales, dispone de una servicio de bar donde se pueden degustar tapas y raciones.